Don Pedro Gómez Barroso, séptimo señor de Parla (II), por José Antonio Mateos Carretero

Blasón de don Pedro Gómez Barroso y Fernández de Córdoba.

Blasón de don Pedro Gómez Barroso y Fernández de Córdoba.

El 3 de abril de 1480, el suegro de Pedro Gómez Barroso, séptimo señor de Parla, el mariscal Payo de Ribera, enfermo en su fortaleza de Malpica, rubrica su testamento, confirmando en él la fundación de su mayorazgo que había hecho en Toledo el 15 de marzo de 1447. En dicho documento manda ser enterrado en el monasterio de Santo Domingo el Real. Fallece cinco días después, el 8 de abril. En 1480, varios vecinos de su villa parleña solicitan y consiguen del concejo de Madrid su avecindamiento en el lugar despoblado de Humanejos, pero Gómez Barroso consigue evitarlo a pesar de que los Reyes Católicos ese mismo año expiden una Real Provisión desde Toledo el 13 de mayo, y una Pragmática Sanción desde Medina del Campo, el 28 de octubre, por las que otorgan seguro y protección a los vecinos de los lugares de señorío que quisieran fijar su residencia en Madrid y su tierra para que pudieran hacerlo, prohibiendo a los concejos, oficiales y hombres buenos de sus reinos que tratasen de ponerles impedimento. Sin embargo, en ese momento Humanejos seguirá despoblado. La repoblación de dicho lugar se conseguirá en 1492, cuando Pedro Gómez Barroso ya había fallecido y el nuevo señor de Parla era Payo Barroso de Ribera.

En 1482, solicita licencia al concejo de Madrid para sacar leña de sus montes para quemar en su casa de la villa de Parla. El concejo de Madrid aprueba concedérsela y le envía una carta mensajera, fechada el 9 de octubre, para notificárselo. Sin embargo, ese acuerdo del concejo de Madrid inicia un pleito, ya que son varios vecinos de Parla los que sacan las carretadas de leña contraviniendo las ordenanzas de la Tierra de Madrid. El concejo de Madrid, reunido el 31 de enero de 1483, acuerda mandar a Juan Pascual Ferrández, procurador de la villa, para que por la tarde acuda con Ferrando Serrano y Diego Gonzalo, caballero de monte, ante el alcalde Calderón para seguir el pleito con los vecinos de Parla, alegandoque el permiso de sacar leña era para el señor de Parla, pero no para los vecinos. Se acaba perdonando a los parleños, a petición de su señor, pero ordenándoles que no vuelvan a cortar dicha materia prima. Por esas fechas, el séptimo señor de Parla inicia un largo pleito con el concejo de Madrid sobre jurisdicción y territorio que tendrán que seguir sus descendientes Payo Barroso de Ribera, su hijo, y Francisco Barroso de Ribera, su nieto.

En 1485, en esa lucha por el territorio y su aprovechamiento, inicia el amojonamiento de una dehesa próxima a su villa, en el límite con Fuenlabrada, en la que había una laguna. El 18 de mayo de 1485, el vecino concejo de Fuenlabrada, afectado por la actuación de los parleños, comienza la investigación de esa invasión de un espacio que considera que es de los términos de la villa de Madrid, cuyo concejo requiere un juez pesquisidor para que vea en dicho amojonamiento y ampare y defienda a la villa de Madrid y a sus vecinos en su posesión. Como ya he dicho, ese pleito sobre límites territoriales y jurisdicción, dura más de medio siglo, lo proseguirán sus herederos y entra dentro de esa lucha de las villas de señorío con los lugares de realengo por los pastos y el agua.

Pedro Gómez Barroso otorga su testamento en Toledo el 9 de septiembre de 1488, mandándose enterrar en el monasterio de San Pedro Mártir, donde estaban sepultados todos sus antepasados, y que lo hiciesen el cura, beneficiados y clérigos de la iglesia de San Salvador, de la que había sido parroquiano, ordenando también que le acompañasen los representantes del Ayuntamiento toledano y los frailes de los conventos de El Carmen, San Francisco y San Agustín. Murió el 24 de octubre de 1488, siendo enterrado en el monasterio mencionado, y posteriormente trasladado, como todos sus antepasados, al de Santo Domingo el Real de Toledo, compartido con el linaje de Ribera.

 

José Antonio Mateos Carretero es cronista oficial de la villa de Parla.

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