PARLA / Josema Yuste: “Soy de los que les engancha el teatro”

Josema Yuste, en el escenario del Teatro Jaime Salom de Parla.

Josema Yuste, en el escenario del Teatro Jaime Salom de Parla / NOTICIAS DE TU CIUDAD.

1 DE MARZO DE 2016 / Una vez superado el éxito arrollador de aquellos programas especiales de Nochevieja en la tele junto a Millán Salcedo, la carrera de la otra mitad de Martes y Trece sigue su curso. Jose María Yuste García de los Ríos (Madrid, 1954), sigue actuando por toda España. Actualmente también ejerce como director y productor. Josema es un pura sangre de la interpretación. Presentador, cómico, imitador… El humor se lleva en los genes, reconoce el señor Yuste. Y con talento y con esfuerzo, se llega a lo más alto. Él es el auténtico ejemplo. Josema actuó en Parla y concedió una entrevista a NOTICIAS DE TU CIUDAD.

-PREGUNTA: Taxi, una creación de Ray Cooney. Háblenos de la obra. ¿Por qué hay que ir a verla?

-RESPUESTA: Es una comedia de enredo típica que se ha representado en varios países y también en España, que está más cerca de un vodevil que de una comedia tradicional. Yo aconsejo ir a verla porque es una verdadera delicia de historia y es, sobre todo, una hora y media de diversión, de carcajada total y absoluta, casi casi continuada. En algunas funciones nos reíamos tanto, tanto, tanto… Creo que desde hace décadas no se hacía este tipo de teatro en nuestro país, pero con un toque moderno y actual. Ahí está mi mano, la versión de humor, que es un poco surrealista y me encanta. Es una función que merece la pena ver porque la gente lo va a pasar muy bien. Más argumentos no tengo.

-Es una producción con mucho éxito a nivel internacional. ¿Por qué la eligió?

-Porque realmente perseguía eso. Cuando elijo texto, de entrada, busco una comedia con determinadas cualidades y con un estilo de humor concreto. Me meto en Internet a navegar para localizarla en diferentes países del mundo donde se haya hecho una comedia así. Y cuando la encuentro, lo que hago es realizar mi propia versión. Por supuesto, con todos los permisos lógicos y legales. Eso fue lo que hice con Taxi. Quería hacer un vodevil. Me hacía muchísima ilusión producirlo como aquellos que tienen puertas por las que salen y entran personajes constantemente. Encontré una función que había estado anunciada en Londres en la década de los años ochenta durante once años consecutivos, lo que dice mucho de ella. Luego, curiosamente, en muchísimos países de América y en algunos del centro de Europa había sido un éxito. Y todavía se sigue representando en algún país. Seguí el camino oportuno firmando un contrato con el agente del autor para obtener los derechos, etc.

 

“Me apetecía dirigir y tenía la experiencia y edad suficiente para acometer este reto”

 

-Actúa junto a un plantel de actores experimentados. ¿El teatro es un juego en equipo en el que tiene que haber estrellas, como usted, por ejemplo?

-Sin ningún género de dudas. Es el trabajo más en equipo que hay de los relacionados con el arte. Un pintor, al fin y al cabo, pinta solo, un cantante canta solo y un músico toca solo, pero toca en equipo. Un actor está muy interrelacionado con el resto de compañeros y de personajes. Un vodevil es casi como una partitura. Hay escenarios seguidos y hechos que caen como un castillo de naipes o como un camino de fichas de dominó. Aquí no se puede fallar porque el tempo, el tiempo, el ritmo en la comedia es importantísimo y, si no, te pueden descubrir el truco. Y la gente, en un vodevil, lo que no tiene que hacer es pensar. Tiene que ver, disfrutar y reirse. Y seguir la historia.

-¿El teatro es lo que más engancha a los actores? ¿Qué tiene de atractivo?

-A mí me encanta, muchísimo. No sé si ocurre con todo el mundo. Creo que no porque, si no, muchísimos actores harían teatro. Y no son tantos los que lo hacen. Tiene una dificultad enorme y es que se te ve hasta las ingles y la tripa, todo. Se ve cómo éstas, tu estado de ánimo. Se hace siempre sin trampa ni cartón, a cara descubierta. Trabajas sin red. Tú dile a un trapecista que trabaje sin red. Los hay, y tienen mucho mérito, pero al final la mayoría se protege con ella al subir y bajar. Hay muchos actores que no dan ese paso por esa razón. Yo soy de los que les engancha el teatro y creo que, sin duda, es la mejor escuela para un actor. Además, lo haces todos los días. Estás permanentemente en activo, trabajando. Llegas a toda España, también. Yo empecé mi carrera de actor con diecinueve años y comencé en el teatro. Para mí ha sido mi escuela y lo sigue siendo.

Josema Yuste y Millán Salcedo, en su etapa como dúo humorístico Martes y Trece.

Josema Yuste y Millán Salcedo, en su etapa como dúo humorístico Martes y Trece.

-Es una profesión muy dura. Todos los días en la carretera. Cada jornada en un hotel distinto. Es un mundo peculiar. ¿No se cansa? ¿No se pierde la perspectiva?

-Yo no, porque soy un actor netamente vocacional. Se cansa mi familia de verme menos, de verme poco, de que no tengo prácticamente casi ningún fin de semana libre al año. Sólo descanso en agosto. Me lo prometí a mí mismo y a ellos. Desde que era pequeñito sentí la necesidad vital de ser actor desde que mi padre me llevaba al cine y al teatro de niño. No sé por qué. No había ningún antecedente familiar. Cogí una afición tremenda y quería hacer siempre el personaje que salía en pantalla o en el escenario.

-Tiene esposa y cuatro hijos. ¿Cómo llevan su profesión?

-En términos generales, muy bien. Es duro no tener desde hace muchos años fines de semana libres. También dejas de ver a mucha gente. El resto de la gente trabaja de lunes a viernes. Hace poco me perdí una cena estupenda en casa de unos amigos que nos juntamos porque vamos todos los años a Menorca. Asistió mi mujer, pero me echó en falta y yo les eché mucho de menos. Tiene esas cosas. La situación está superadísima y con mis hijos también. Todo el tiempo que tengo libre me quedo en casa. Soy muy casero y me gusta mucho hacer deporte por la mañana temprano.

 

“Es bueno evolucionar, avanzar, ir quemando etapas y aprender

 

-¿Se puede vivir actualmente del teatro sin compaginarlo con otros proyectos?

-Desde mi posición, yo puedo vivir, pero es evidente que hay muchísimos actores de reparto, sobre todo, que también pueden hacerlo aunque es complicado. El convenio es el que es y los sueldos son los que son y, sobre todo, porque no es una profesión de continuidad. Es muy discontinua. Si hay trabajo para diez obras seguidas y le das un sueldo adecuado, puedes vivir perfectamente, pero la seguridad no se la puedes dar a nadie nunca porque las obras cambian y los personajes cambian. A lo mejor, un actor que te ha acompañado durante siete años, como el caso de Felisuco, pues en la siguiente representación no hay un personaje para él. Esas cosas pasan. Es lo malo que tiene.

-Actualmente está ejerciendo una nueva faceta, la de director. Con su experiencia, ¿es más fácil?

-Es más difícil dirigir. Tengo un gran respeto por los directores. Forma parte de la evolución que cualquier artista tenemos durante nuestra vida profesional. Creo que hay que evolucionar en todos los sentidos. Es bueno avanzar, ir quemando etapas y aprender de muchas cosas, así como también meterte de vez en cuando en algún charco. ¿Por qué no? A mí me apetecía dirigir, sencillamente, y tenía la experiencia y la edad suficiente para poder acometer este reto.

-¿Por qué eligió el camino de los escenarios siendo tan joven?

-Yo me comparo con una monja o con un sacerdote. De verdad, lo digo. Me imagino a una persona cuando se pone un hábito y se dedica al mundo sacerdotal porque tiene una vocación enorme, porque sienten lo que ellos definen como “la llamada de Dios”. Eso es muy profundo y no logramos comprenderlo el resto de los humanos. Ni siquiera yo, que me declaro católico y no practicante, pero sí católico, y no lo comprendo. Lo respeto absolutamente, pero me cuesta entenderlo. A mí me pasó algo parecido. Yo sentí esa llamada, inequívocamente, a los seis o siete años y desde entonces quise ser actor. Hasta que lo conseguí. Así de fácil, aparentemente.

-Martes y Trece. Es imposible recuperar esa pareja tan exitosa según parece. ¿No?

-Imposible en la vida no hay nada, salvo la muerte, pero sí, es prácticamente imposible.

-El tipo de humor que ustedes hacían era muy blanco, no ofendía a nadie. ¿Cree que hoy triunfaría?

-Era blanco en general, pero metíamos alguna cosita amarilla de vez en cuando, pero creo que sí triunfaría con los personajes actuales, con el mundo de hoy y en relación a lo que pasa ahora. De hecho, cuando ponen remakes nuestros siguen haciendo una gran audiencia en la tele. Es un dato objetivo. Imagino que sí.

-Usted ha protagonizado audiencias millonarias en televisión. ¿La fama le ha superado alguna vez?

-No, nunca. Puntualmente, en algún momento de mi vida, me he sentido un poco agobiadillo por la fama. Soy una persona absolutamente normal, tanto como usted o como mi vecino del 3º A. Me siento un poco más de este mundo, sin grandes pretensiones, pero con la ilusión de hacer un trabajo que me llena mucho. Tengo mis hijos, mi familia y mis problemas, así que creo que he tenido siempre los pies muy atados a la tierra y esto no es por mérito mío, sinceramente, sino de mis padres, que son los que me han dado una magnífica educación.

Una entrevista de
ÓSCAR RESINO BELLO

………..

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR